ANTE EL EMBARAZO
EN ADOLESCENTES ES NECESARIO EMPODERAR NIÑAS FUERTES.
El embarazo adolescente muchas veces es tratado solo
desde el enfoque de ayudar a la madre y al bebé que viene en camino, atacando
solo el problema coyuntural pero no de fondo.
Durante el trabajo social que he desarrollado al lado
de dos grandes procesos como son el colectivo mujeres al derecho, y la
corporación centro jurídico comunitario, he podido estar de cerca de muchas de
niñas y adolescentes que se encuentran embarazadas y que tienen sus bebés muy
pequeños a muy corta edad. Cada una de sus historias es tan particular, y
escucharlas hablar sobre sus perspectivas de vida es algo tan voluble, algunas
quieren seguir adelante, otras están tan deprimidas de sus vidas que no ven
siquiera un proyecto claro a futuro.
Enamoramiento desinformado: Se preguntarán ¿cómo así? Y pues si señoras y
señores, nuestras niñas crecen y se enamoran sin información en muchos
aspectos, como el amor propio, sobre cómo manejar las emociones, las relaciones
interpersonales, la salud sexual y reproductiva, sobre la importancia de la
comunicación, sobre sus derechos, etc…. Todo eso ligado muchas veces a la falta
de amor y confianza con sus padres, desencadena patrones de inseguridad en las
chicas y ven en sus padres, muchas veces, no unos amigos, sino unos obstáculos
que se oponen a sus sueños y lo que quieren hacer con su vida.
Cuando ya se ven inmersas en relaciones
interpersonales son más vulnerables a dejarse llevar por sus emociones y lo que
les puedan decir que está bien, todo esto en nombre del amor. Esta realidad
termina muchas veces con embarazos no planificados a corta edad, en donde
quienes terminan llevando la peor parte son las chicas.
Estoy embarazada, ¿y ahora? ¿qué hago? “Me van a matar
en mi casa”, estas son, por lo general, las primeras reacciones de una chica
que tiene un embarazo tan temprano, muchas veces la falta de comunicación y
confianza con sus padres termina dando como resultado que la primera en enterarse
sea su amiga más cercana, y los padres terminen siendo vistos como un gran
reto.
Cuando la chica termina decidiendo tener al bebé y
enfrentando la situación, poco a poco la familia, amigos, vecinos, el colegio
se van enterando y empiezan muchas recriminaciones, se cierran puertas, los
malos comentarios, y en algunos casos los colegios terminan hasta cerrando la
puerta de diversas maneras, y este es un punto donde me quiero detener.
Los colegios tienen prohibido por ley expulsar a
jóvenes por el hecho de que estén embarazadas, y a eso se suma la sentencia
T-656/98 emanada por la corte constitucional, donde dejó claro hace más de una
década, que las instituciones educativas del país no pueden tipificar como
falta el embarazo, ni señalarlo como causal de mala conducta para expulsar a una
estudiante en ese estado, y de ser así viola el derecho fundamental al libre
desarrollo de la personalidad (C.P., artículo 16). Sin embargo, las directivas
de instituciones ya no lo hacen de manera tan formal, sino que a través de
perversos y discriminatorios comentarios por parte de las directivas, y hasta
docentes, empiezan a bajarle el autoestima a las chicas hasta hacerles creer
que lo mejor es retirarse del colegio; y otra forma es simplemente negarles el
cupo para el año siguiente, cuando se van a matricular en estado de embarazo,
aludiendo cualquier falta, o afirmando que “mejor espere tener el bebé porque
si se matricula en su estado perderá mucha clase y perderá el año”, cuando es
claro que es por la condición en la que se encuentra la joven. Todo esto sumando
en muchos casos al bullyng y presión de sus compañeros de colegio.
Esta situación adicionada a los reclamos y comentarios
de la familia, y los achaques del embarazo, que no son nada agradables, y a las
diversas situaciones que se presentan con el papá del bebé, por un lado puede
pasar que decida asumir su paternidad y enfrentar junto con la chica todo esto,
también está quién dice que va responder por el niño(a) pero con ella no quiere
tener ningún otro tipo de relación interpersonal, y por último está quién tira
todo a la pelea y decide no asumir absolutamente nada, y su primer argumento es
“No sé si ese hijo(a) es mío” “cuando nazca miramos” o “le hacemos una prueba
de ADN para comprobar que sea mío”. Más
presión para las chicas….sin contar que muchas amistades se alejan.
Finalmente termina sucediendo, como lo he dicho durante
todo este artículo, en muchos de los casos, las chicas y su familia terminan
asumiendo la responsabilidad del nuevo bebé, las chicas terminan dejando la
escuela sin siquiera terminar sus estudios de bachillerato, continúan sus vidas
como madres solteras con una “bendición” en sus vidas, y por lo general validan
su bachillerato, inclusive yendo a la clases con sus peques, para poder buscar
nuevas oportunidades sobre todo laborales, para salir adelante, diciendo
siempre… “Quiero que mi hijo(a) tenga un mejor futuro y no repita mi historia,
y terminan en una conciliación o proceso jurídico para que el papá reconozca el
bebé y asuma sus responsabilidades económicas.
A que voy con todo esto, a que desde nuestros entornos
hemos ido naturalizando el embarazo en adolescentes, las comunidades ven como “normal”
que una joven salga embarazada y el padre no responda, y ven como “anormal” que
una joven no quede embarazada y estudie profesionalmente, presionándoles con
frases como “estás quedada” por el hecho de no tener un hijo antes de los 20 o
25 años.
Esa “naturalización” del embarazo en adolescentes también
parece haberles pegado a las instituciones del estado encargadas de emitir
políticas públicas sobre derechos sexuales y reproductivos, y prevención del
embarazo adolescentes, atender el tema de fondo, y no solo coyunturalmente, con
entregas de condones y flyers durante las fiestas, NO es la solución al tema.
En Barranquilla hay un grave problema de salud pública en relación a este tema
que hay abordar de la mano con las chicas.
La culpa…. Entregársela a las niñas, las adolescentes,
las familias, el estado, los amigos, etc, no es la discusión en este artículo,
sólo planteo lo que viven las chicas al enfrentarse ante la situación de un
embarazo a temprana edad; pero lo que si es necesario es que todos debemos
aportar a bajar estos casos, y atenderlos con todo el rigor de manera integral,
ya que muchos de ellos son en adolescentes menores de 14 años y se tipifica
esta situación como un delito, según el código penal colombiano.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS, con sus
metas a 2030, propone retos a los estados, dentro de esos el colombiano, en
materia de educación, ODS #4 y en materia de igualdad de género y atención a las
problemáticas de las mujeres y niñas en su ODS #5, que es necesario abordar,
estamos en un tiempo clave bajar el embarazo en adolescentes y ES NECESARIO EMPODERAR NIÑAS FUERTES Y DARLES
OPORTUNIDADES.
Angie Barrios Márceles


