La vida esta hecha de muchos momentos, buenos o malos pero momentos, que solo nosotras conocemos a la perfección. Y en muchos casos compartimos esos momentos con algunas o muchas personas, sobre todo ahora con el auge de las redes sociales.
En cada momento vivido encontramos sentimientos buenos o malos, diversas sensaciones o aquellas cosquillitas que nos hacen sentir elevadas entre nubes de algodón, o tal vez sensaciones de vergüenza o rabia que nos provocan algunas personas. En este caso hablaré de esos momentos en nuestra vida en los que sentimos cosquillitas en el estomago y nos elevan entre nubes de algodón.
En cada momento vivido encontramos sentimientos buenos o malos, diversas sensaciones o aquellas cosquillitas que nos hacen sentir elevadas entre nubes de algodón, o tal vez sensaciones de vergüenza o rabia que nos provocan algunas personas. En este caso hablaré de esos momentos en nuestra vida en los que sentimos cosquillitas en el estomago y nos elevan entre nubes de algodón.
Cuando decidimos compartir con alguna persona nuestros momentos, sueños, sensaciones, o cualquier cosa material, estoy segura que siempre lo que queremos es que sea con alguien especial. y pues claro, ¿Quién no quiere sentirse apoyado por alguien que estima mucho? Pues si, pero llega un momento en nuestra vida, si así lo queremos y si llega el momento, que tomamos la decisión de compartir nuestra vida con alguien, llamemoslo como sea, novio, amigovio, esposo, traga, amante, etc. Y esperamos que sea lo más maravilloso del mundo, en donde esos pequeños detalles, el amor y la ternura se mantengan por siempre. Pero lastimosamente la realidad es distinta al cabo de un tiempo, se pasa una etapa de enamoramiento, que los psicólogos llaman limerencia, yo lo llamare locura del corazón, la cual es esa etapa en la que nos palpita el corazón más y más rápido cada vez que esa persona se acerca, cada vez que nos sorprende un hermoso mensaje, y es la etapa principal de cualquier relación, pero como todo está en constante evolución en el mundo, las relaciones interpersonales de este tipo no son la excepción.
Una vez pasamos esa etapa de locura del corazón, nos enfrentamos a otro tipo de momentos o situaciones, puede ser más de adaptación a la relación, e inclusive de rutinas, que a veces terminan desilucionando a muchas o muchos, y a veces asegurando que el amor se acabó, que ya nada es igual. Pues, para esto no sabría darles un antídoto para que el amor romántico perdure por siempre, pero si les quiero compartir mi reflexión sobre ello.
Más que desesperarnos por tener alguien al lado que cumpla con los estándares sociales, sea amoroso por siempre y para siempre, y que solo tenga ojos para nosotras, invito a todas y todos a vivir la vida, a disfrutar cada momento, y amarse a ustedes antes que a nadie más. Una vez tengamos eso claro no tendremos que buscar a nadie como complemento de lo que somos, esa persona llegará, y cuando ese momento pase, sean siempre ustedes, compartan cada momento y disfrútenlo al máximo, recuerden que el secreto está en disfrutar con esa persona las cosas que nos hacen feliz, en compartir momentos de calidad no de cantidad. Se trata de que esa persona se sienta también feliz contigo, y que disfrute esa gran persona que eres.
Recuerda que más que Compañero, esposo o novio...... Te mereces un cómplice de vida, que confíe, te respete, te ame, que te abrace, que te haga reír, que quiera acompañarte en la vida y que siempre tenga ganas de seguir adelante a tu lado, que te motive en cada lucha que emprendas, aunque no la comparta; que te dedique tiempo de calidad, que te ayude en las tareas cotidianas, y sobre todo que sea feliz a tu lado. Para que un título, si lo que vale está en el corazón y en los momentos que se vive juntos.
AEBM.

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